viernes, 3 de octubre de 2014

Mamíferos terrestres

La más evidente de las principales características de los mamíferos es que las hembras de todas las especies poseen glándulas mamarias que producen leche para alimentar a sus crías, así que en la mayoría, la piel que recubre las glándulas mamarias termina en tetillas, o mamas, mientras que las crías presentan labios blandos para succionar la leche. Sólo el ornitorrinco y dos especies de equidna carecen de mamas, así que las crías lamen la leche que resuma de las glándulas mamarias; además, estas tres especies aœn ponen huevos como sus ancestros reptilianos. En cambio, en el resto de los mamíferos, la gestación se lleva a cabo en el interior de la madre gracias a la placenta, órgano formado a partir de tejidos embrionarios y maternos, cuya función es regular el paso de nutrientes desde la madre y los desechos provenientes del producto, respectivamente. La placenta se desprende en el transcurso de la gestación en un buen nœmero de mamíferos, por lo que la prole completa su desarrollo sujeta a una mama dentro de una bolsa, o marsupio, la cual está formada por pliegues de piel en la región ventral de la madre, como ocurre en el caso de los koalas, lobos de tasmania, canguros y tlacuaches. Sin duda, la gestación interna y la producción de leche para las crías, facilitaron grandemente la dispersión de los mamíferos durante la deriva continental y los fuertes cambios ambientales de la era Mesozoica, pues ya no tenían que quedarse cuidando y empollando los huevos en un nido.





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